El segundo presupuesto presentado por Janetzki estima un superávit de 600 millones de dólares, aunque este no se materializará hasta después de las próximas elecciones. El plan se centra en la reparación del balance financiero estatal, manteniendo un crecimiento moderado de la deuda pública. Sin embargo, los costos asociados a proyectos de infraestructura a gran escala aún no están definidos con claridad, generando incertidumbre en la planificación financiera a largo plazo. El gobierno busca consolidar las finanzas públicas a mediano plazo, priorizando la estabilidad fiscal. La estrategia implica una gestión prudente de los recursos y una evaluación exhaustiva de las inversiones futuras. A pesar del superávit proyectado, la deuda estatal continuará aumentando, aunque a un ritmo menor. La implementación efectiva del presupuesto dependerá de la evolución de los costos de infraestructura y el contexto económico general.
