Analistas políticos advierten sobre un creciente descontento en la sociedad rusa, exacerbado por los recientes ataques ucranianos en el interior del país. Estos ataques, dirigidos a ciudades como Moscú y San Petersburgo, están generando inquietud entre la población más acomodada. Sin embargo, expertos como Marek Magierowski y Zbigniew Parafianowicz descartan la inminencia de un levantamiento masivo. Señalan que el régimen de Putin ha implementado mecanismos de control que dificultan la organización de cualquier tipo de rebelión. La situación actual se describe como una intensificación de las tácticas autoritarias, con tendencias hacia un sistema de control similar al estalinismo. El análisis sugiere que, pese al malestar, la estabilidad del régimen se mantiene, aunque bajo una creciente presión interna y externa.
