El presidente ruso Vladimir Putin advirtió este miércoles que Rusia podría incautar buques pertenecientes a países europeos. Esta amenaza es una respuesta directa a los planes de vender la carga confiscada de barcos que conforman la llamada "flota sombra" rusa. La "flota sombra" se refiere a embarcaciones utilizadas para evadir las sanciones occidentales impuestas a Moscú tras la invasión de Ucrania. Putin no especificó qué tipo de buques europeos serían objetivos, pero insinuó que cualquier activo relacionado con la venta de la carga incautada podría ser considerado como represalia. El Kremlin considera estas subastas como ilegales y una violación del derecho internacional. La situación eleva la tensión entre Rusia y Occidente, complicando aún más las relaciones ya frágiles.