El presidente ruso Vladimir Putin advirtió este miércoles sobre la posibilidad de confiscar barcos pertenecientes a países occidentales. Esta amenaza surge como represalia por la congelación de activos rusos en el extranjero, incluyendo embarcaciones y otras propiedades. Putin argumenta que Rusia tiene el derecho a tomar medidas recíprocas, considerando que las sanciones occidentales representan una violación del derecho internacional. La medida podría afectar principalmente a buques propiedad de empresas o individuos vinculados a países que han impuesto sanciones a Rusia. El Kremlin aún no ha especificado el alcance exacto de esta posible confiscación, pero la declaración ha intensificado las tensiones geopolíticas. Analistas sugieren que esta acción podría escalar aún más las disputas económicas y políticas entre Rusia y Occidente.