Renaud Girard analiza la evolución del conflicto entre Rusia y Ucrania, señalando que Vladimir Putin ya no confía en un colapso militar del frente ucraniano. En su lugar, el presidente ruso busca provocar un fallo en la retaguardia ucraniana, una estrategia similar a la que se vio en Alemania en septiembre de 1918. Esta nueva táctica sugiere un cambio en el enfoque de Rusia, apostando por una guerra de desgaste prolongada. La estrategia rusa se centra en minar la resistencia ucraniana fuera del frente de batalla principal. Esta guerra de desgaste implica una prolongación del conflicto con el objetivo de erosionar la capacidad de Ucrania para continuar la lucha. El analista destaca la importancia de comprender este cambio estratégico para evaluar el futuro del conflicto.