Veinticuatro trabajadores filipinos, detenidos en Rusia durante nueve meses, regresaron a Filipinas ayer. Su liberación fue ordenada por el presidente ruso Vladimir Putin, a petición del presidente filipino Ferdinand Marcos. Las razones de la detención inicial no fueron detalladas en el informe. El gobierno filipino había estado trabajando activamente para asegurar su liberación. El regreso del grupo se produjo tras gestiones diplomáticas de alto nivel entre ambos países. Las autoridades filipinas brindarán apoyo y asistencia a los trabajadores repatriados para su reintegración. Este caso destaca la importancia de la diplomacia bilateral en la resolución de conflictos y la protección de ciudadanos en el extranjero.