Fuentes cercanas al Kremlin revelaron al periódico The Economist que Vladimir Putin teme por su vida y planea enviar cientos de miles de soldados adicionales al frente en Ucrania. Según una de estas fuentes, Putin cree que terminar la guerra sin controlar la totalidad del territorio de Donbás pondría en peligro su existencia. El mandatario ruso habría expresado a sus allegados el temor de ser ejecutado, diciendo: "Me colgarán". Esta preocupación explicaría la decisión de intensificar el conflicto en lugar de buscar una solución negociada. La escalada implica un aumento significativo del despliegue de tropas rusas en Ucrania, prolongando la guerra y aumentando las bajas. Esta situación refleja la creciente presión interna a la que se enfrenta Putin y su determinación por mantener el control sobre las regiones separatistas.