El reciente congreso del Partido Social Demócrata (PSD) portugués, aunque animado por el debate sobre el rumbo del partido, no logró resolver sus problemas fundamentales. Las críticas internas apuntan a una pérdida de identidad ideológica y una creciente focalización en la mera ocupación del poder. Según analistas, el PSD ya no se define por sus propuestas e ideas, sino por su capacidad para mantenerse en el gobierno. La intervención de Ventura, un destacado miembro del partido, generó debate pero no fue suficiente para revertir la percepción de crisis. El congreso evidenció una profunda división interna sobre la dirección que debe tomar el partido. La falta de una visión clara y de propuestas innovadoras amenaza la relevancia futura del PSD en el panorama político portugués. La discusión se centró en la necesidad de revitalizar el partido y recuperar su base ideológica, sin embargo, no se alcanzaron conclusiones definitivas.