Los funcionarios de libertad condicional en Inglaterra y Gales están bajo una “presión sin precedentes”, y se anticipa que esta situación empeore con el nuevo esquema de liberaciones. El jefe de inspectores ha advertido sobre un posible aumento del riesgo de crímenes debido a estas liberaciones anticipadas. La sobrecarga del sistema dificulta la supervisión efectiva de los delincuentes liberados. Esta falta de supervisión podría llevar a reincidencia y poner en peligro a la población. Las autoridades han reconocido las dificultades, pero afirman estar trabajando para mitigar los riesgos. La situación plantea serias preocupaciones sobre la seguridad pública y el funcionamiento del sistema de justicia penal.