La huelga iniciada el 10 de marzo en la prisión de Vale de Judeus ha sido prolongada hasta el 31 de agosto. Los guardas penitenciarios son los responsables de la paralización, exigiendo garantías para evitar futuras fugas de reclusos. La medida responde a la fuga de cinco internos que ocurrió a principios de 2024. Los guardas buscan que se implementen medidas de seguridad más efectivas y se aborden las carencias estructurales que facilitaron la evasión. Hasta el momento, no se ha llegado a un acuerdo entre los trabajadores y las autoridades penitenciarias. La extensión de la huelga podría afectar el funcionamiento de la prisión y la seguridad de las instalaciones. Se espera que las negociaciones continúen en las próximas semanas.