La Princesa Catherine generó diversas reacciones tras su aparición pública en un servicio religioso de la Orden de la Jarretera en el Castillo de Windsor el 15 de junio. Su elección de vestuario, que incluyó un elegante abrigo-vestido de Patrick McDowell y un sombrero diseñado por Jane Taylor, desató un debate en redes sociales y entre expertos en moda. Algunos críticos consideraron el conjunto poco favorecedor, mientras que otros elogiaron su originalidad. La vestimenta de la princesa se convirtió en el centro de atención, eclipsando en parte la importancia del evento. La Orden de la Jarretera es la orden de caballería más antigua y prestigiosa de Inglaterra. El servicio religioso es una de las ceremonias más importantes asociadas a esta orden. La controversia demuestra el escrutinio constante al que están sometidos los miembros de la realeza británica en cuanto a su imagen pública.
