La Princesa de Gales destacó durante la celebración de Trooping the Colour con una elección de vestuario inspirada en el pasado. Mientras que el resto de la familia real optó por la rigidez de los uniformes militares, Catalina decidió evocar la esencia de la Princesa Diana. Esta decisión estética fue interpretada como un guiño al legado de moda dejado por la madre de Guillermo. El atuendo permitió a la princesa fusionar la tradición protocolaria con un toque personal y emotivo. El evento subrayó la influencia continua de Diana en la imagen pública de la monarquía actual. De este modo, la Princesa de Gales reafirmó su papel como referente de estilo y respeto a la historia familiar.