Fuentes cercanas al príncipe Andrés de York revelan su frustración y deseo de mantener vínculos con la monarquía británica, a pesar de su aislamiento. Tras ser apartado de sus funciones oficiales debido al escándalo de Jeffrey Epstein, el duque reside actualmente en Norfolk, lejos de la vida pública. Sin embargo, no ha renunciado a su influencia y busca activamente mantener conexiones dentro de la institución real. Se informa que Andrés se siente agraviado y considera que ha sido tratado injustamente. A pesar de mantener un perfil bajo, continúa intentando preservar su estatus y relaciones. Su situación actual es resultado de las acusaciones y la consiguiente pérdida de confianza en su figura por parte de la familia real y la opinión pública. La búsqueda de recuperar influencia podría complicar aún más su relación con la monarquía.
