El Presidente enfrenta un momento de debilidad política, pero paradójicamente, su capital restante parece depender del rechazo que genera Carolina Cosse, figura prominente de la oposición. La situación sugiere que la percepción negativa hacia Cosse está indirectamente beneficiando al mandatario. Analistas indican que la falta de alternativas sólidas en el panorama político actual contribuye a este escenario inusual. El Presidente, en lugar de fortalecer su propia imagen, se ve apuntalado por la impopularidad de una adversaria. Esta dinámica plantea interrogantes sobre la solidez de su apoyo y la calidad del debate político en el país. La dependencia de un factor externo como el rechazo a Cosse expone la fragilidad de su posición. La situación es vista como un síntoma de la polarización y la falta de figuras de consenso en la política nacional.