La eyaculación precoz, según expertos, no causa infertilidad directamente. Sin embargo, puede afectar indirectamente la capacidad reproductiva de una pareja. Esto ocurre principalmente si genera estrés psicológico en el hombre o disminuye la frecuencia de las relaciones sexuales. Una menor frecuencia reduce las oportunidades de concepción natural. Es importante destacar que el problema no reside en la calidad del esperma en sí, sino en las consecuencias emocionales y conductuales asociadas. La comunicación abierta y, en algunos casos, la terapia sexual pueden ser beneficiosas. Se recomienda buscar asesoramiento médico para abordar la situación y evaluar posibles soluciones.

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