Los concejales de Praga destinaron 13 millones de coronas a la reconstrucción de una réplica de la escultura "Equilibrio", una estructura de hormigón que se derrumbó cerca del Puente de Barrandov. La decisión se tomó antes del plan original de demoler la obra original, apodada también como "Rojo Conquistador". Sin embargo, la iniciativa ha encontrado rechazo entre los ciudadanos, quienes expresan su descontento con el retorno de esta masiva escultura. Muchos consideran que el gasto público no está justificado para reproducir una obra que ya se encontraba en condiciones precarias. La rápida demolición de la original precedió a la inversión en la réplica, generando cuestionamientos sobre la prioridad del ayuntamiento. El debate se centra en el valor artístico y la necesidad de esta reconstrucción.