La adquisición de diez bicicletas pintadas con colores vibrantes y adornadas con flores por el distrito de Praga 4 ha generado debate en redes sociales. Esta es la segunda vez que la iniciativa provoca controversia, tras las críticas recibidas el año pasado por su costo de 13.000 coronas checas por unidad. Los críticos consideran el diseño como excesivamente llamativo, calificándolo incluso de "kitsch". El concejal Tomáš Hrdinka defiende la iniciativa, argumentando su valor estético y potencial atractivo turístico. Las bicicletas han sido colocadas en varios puntos del distrito con el objetivo de embellecer el espacio público. La discusión se centra en si el gasto público está justificado para este tipo de proyectos decorativos. Se espera que la iniciativa continúe atrayendo la atención de los residentes y visitantes durante el verano.