Un nuevo informe destaca la conexión crucial entre la pobreza, el desempleo y el aumento de las infecciones de transmisión sexual (ITS) y el VIH en Papúa Nueva Guinea. La dificultad económica crea una vulnerabilidad estructural que impulsa el sexo transaccional y dificulta el acceso a servicios de salud esenciales. Los expertos advierten que el tratamiento médico por sí solo no es suficiente para controlar la propagación del VIH si no se abordan las causas fundamentales de la pobreza y la falta de oportunidades laborales. El informe subraya la necesidad de intervenciones integrales que aborden tanto los aspectos sanitarios como los socioeconómicos de la crisis. Se enfatiza que ignorar estos factores sistémicos perpetuará la epidemia y socavará los esfuerzos de prevención. El artículo fue publicado originalmente en Post Courier y requiere suscripción para su lectura completa.