Diversos partidos de izquierda en Portugal, incluyendo el PS, Livre, PCP, BE, PAN y Juntos pelo Povo, han declinado las invitaciones de la Federación Portuguesa de Fútbol para asistir al Mundial. La mayoría de las formaciones políticas justifican su decisión argumentando la existencia de compromisos laborales y agendas ineludibles durante los días de celebración de los partidos. Esta negativa se interpreta como una postura de rechazo a las prioridades y gastos asociados al evento deportivo. Los partidos no han emitido declaraciones conjuntas, pero la respuesta coordinada sugiere un posicionamiento político unificado. La Federación Portuguesa de Fútbol no ha comentado públicamente sobre las declinaciones. La decisión ha generado debate sobre el papel de los políticos en eventos deportivos de gran envergadura.