La ministra de Medio Ambiente de Portugal ha advertido que podría establecer un precio máximo temporal para los combustibles. Esta medida se considera en respuesta a la rápida subida de los precios de la gasolina y el gasóleo. El regulador del sector tiene 20 días para investigar la discrepancia en la forma en que los aumentos y las disminuciones del precio del petróleo se trasladan a los consumidores. La preocupación del gobierno radica en que los aumentos se reflejan inmediatamente, mientras que las bajadas tardan en aplicarse. Esta investigación busca determinar si existe una manipulación de precios injustificada por parte de las empresas del sector. El gobierno podría implementar controles de precios si los resultados de la investigación lo justifican. Se espera que esta acción tenga un impacto significativo en el bolsillo de los ciudadanos portugueses.