La Iglesia Católica en Portugal reiteró su política de "tolerancia cero" frente a los abusos sexuales, comprometiéndose a no tolerar tales actos. La institución admitió estar evaluando una reorganización de sus estructuras diocesanas y nacionales dedicadas a abordar este problema. Esta revisión busca mejorar la gestión y respuesta ante denuncias de abuso. La medida responde a la creciente preocupación por casos de abuso que han afectado a la Iglesia a nivel mundial. Aunque no se detallaron los cambios específicos, se espera una mayor transparencia y eficacia en la investigación y el apoyo a las víctimas. La Iglesia portuguesa busca fortalecer sus mecanismos de prevención y protección para garantizar la seguridad de todos sus miembros. Este anuncio refleja un esfuerzo por restaurar la confianza pública y abordar una crisis que ha dañado la imagen de la institución.