El Partido Socialista (PS) portugués busca posponer una decisión definitiva sobre el presupuesto estatal, con el objetivo de evitar ser percibido como el causante de una crisis política. La estrategia del PS se centra en gestionar los riesgos asociados a un posible avance de las fuerzas de derecha en el país. Prefieren que el partido Chega se posicione claramente en la oposición y aguardan un desgaste natural del actual gobierno. Esta táctica busca exponer las vulnerabilidades de la oposición y fortalecer la posición del PS a largo plazo. La decisión refleja una cautela ante la inestabilidad política y un deseo de controlar la narrativa en torno a las finanzas públicas. El PS considera que un debate presupuestario inmediato podría ser contraproducente, favoreciendo a sus adversarios políticos.