El Ministerio de Salud, el Parlamento y el Gobierno portugués son criticados por un aparente doble rasero en sus prioridades. Se les acusa de mostrar un patriotismo exacerbado durante los partidos de fútbol, especialmente apoyando a la selección nacional, mientras que la atención a problemas como la situación de los trabajadores sanitarios (tarefeiros) es considerada deficiente. La crítica sugiere una desconexión entre el fervor patriótico exhibido públicamente y la falta de acción concreta en áreas cruciales para el bienestar del país. Esta situación ha generado un debate sobre la autenticidad del patriotismo político en Portugal. La analogía con los personajes del "Bueno, el Feo y el Malo" ilustra la percepción de roles y responsabilidades poco claros en la gestión de asuntos públicos. Se cuestiona si el apoyo a la selección es una distracción de problemas más urgentes.