Expertos advierten que una visión liberal de la economía, si busca proteger el territorio de incendios devastadores, debe abandonar la creación de escenarios irreales. El texto original critica la tendencia a simplificar la compleja gestión del riesgo de incendios bajo una óptica puramente económica. Se argumenta que la prevención efectiva requiere un análisis realista de los factores en juego, más allá de los modelos económicos teóricos. La gestión del fuego, especialmente en zonas vulnerables, exige políticas integrales y pragmáticas. Ignorar la complejidad del problema puede llevar a estrategias ineficaces y a la repetición de tragedias como la de Pedrógão. La clave reside en abandonar la idealización y adoptar un enfoque basado en la evidencia y la planificación integral.