El partido AD (Alianza Democrática) en Portugal ha optado por buscar el apoyo del Partido Socialista (PS) en lugar del Chega para las políticas sociales, generando un cambio significativo en el panorama político. Esta decisión se produce en un contexto de supervisión y advertencias por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI). La modificación plantea interrogantes sobre el impacto en la gestión de los fondos del Plan de Recuperación y Resiliencia (PRR) de Portugal. El Gobierno enfrenta el desafío de asegurar la correcta utilización de estos fondos europeos ante los recientes retrasos en su implementación. La nueva dinámica política podría complicar la salvaguarda de los recursos del PRR, requiriendo un nuevo mecanismo de control. Analistas sugieren que esta maniobra busca estabilidad legislativa a cambio de posibles concesiones políticas.
