Equipos bloqueadores de señales móviles y drones han sido instalados en la prisión portuguesa de donde escaparon cinco reclusos en septiembre de 2024. La implementación de esta tecnología de seguridad se retrasó debido a problemas relacionados con su procedencia de Israel. Las autoridades buscan evitar futuras fugas y controlar el uso de dispositivos electrónicos dentro del centro penitenciario. La medida responde a la preocupación por la comunicación externa de los internos y el posible uso de drones para introducir objetos ilícitos. Se espera que los inhibidores dificulten la coordinación de actividades delictivas tanto dentro como fuera de la prisión. La instalación de estos dispositivos representa un esfuerzo por mejorar la seguridad y el control en el establecimiento penal. Las autoridades no han revelado detalles específicos sobre el alcance o la capacidad de los inhibidores.