Portugal está considerando la implementación de una tasa para pacientes que se nieguen a abandonar hospitales para ingresar en redes de cuidados continuados, una medida que busca liberar camas hospitalarias. Sin embargo, la demanda por plazas en estos centros ha aumentado drásticamente, con un incremento del 57% en los últimos siete meses. Esta situación se agrava por el hecho de que el Plan de Recuperación y Resiliencia (PRR) no se aprovechó adecuadamente para expandir la capacidad de atención. Incluso, se reporta el cierre de camas en lugar de una expansión. La medida propuesta genera controversia, ya que pacientes podrían verse obligados a pagar por permanecer en el hospital mientras enfrentan largas esperas para acceder a los servicios necesarios. La falta de inversión y planificación en los cuidados continuados exacerba el problema del acceso a la atención médica. La situación plantea interrogantes sobre la equidad y sostenibilidad del sistema de salud portugués.