Portugal se enfrenta a una nueva ola de calor, generando una preocupación creciente entre las autoridades. A diferencia de olas anteriores, en esta ocasión se advierte un riesgo incrementado para la población. Expertos, como Vasco Ricoca Peixoto, explican las razones detrás de esta mayor peligrosidad. La situación exige medidas de protección individual y colectiva para mitigar los efectos adversos del calor extremo. Las autoridades enfatizan la importancia de mantenerse hidratado, evitar la exposición prolongada al sol y prestar especial atención a grupos vulnerables como ancianos y niños. Se recomienda seguir las indicaciones oficiales para asegurar la seguridad y el bienestar de todos.