El Parlamento portugués, con votos del PSD y PS, aprobó en la fase de especialidad una nueva prestación social única. La ley introduce modificaciones a la propuesta original del Gobierno, pero mantiene la exigencia de que los beneficiarios realicen trabajo social como condición para recibir la ayuda. El debate se centra en si los cambios implementados son meramente retóricos o implican alteraciones sustanciales en el programa. La nueva prestación busca unificar diversos apoyos sociales existentes en un único sistema. La obligatoriedad del trabajo social ha generado controversia, con críticas sobre su efectividad y potencial impacto en la autonomía de los beneficiarios. Se espera que la medida entre en vigor en los próximos meses, tras su aprobación final y publicación en el Diario de la República. La implementación detallada y los criterios de selección para el trabajo social aún están por definirse.