Manifestantes bloquearon carreteras en Portsmouth, Reino Unido, en una protesta contra la inmigración. El gobierno condenó enérgicamente el comportamiento "intimidatorio y agresivo" de los manifestantes. Las autoridades describieron las acciones como inaceptables y prometieron tomar medidas contra los responsables de los bloqueos viales. La protesta generó interrupciones significativas en el tráfico y la vida cotidiana en Portsmouth. Se desconoce el número exacto de participantes en la manifestación, pero las imágenes muestran a un grupo considerable de personas involucradas. Las fuerzas del orden se desplegaron en la zona para controlar la situación y restablecer el flujo vehicular. La condena gubernamental enfatiza el rechazo a tácticas que buscan intimidar o perturbar el orden público.