La Ministra Sarah Jones condenó la violencia ocurrida durante una protesta antiinmigrante en Portsmouth, después de que varios oficiales de policía resultaran heridos. Jones describió los disturbios como "intimidantes y de matones", destacando la gravedad de los incidentes. Dichos actos violentos fueron desatados por la llegada de 120 inmigrantes en una sola embarcación. La declaración de la Ministra se produjo ante los miembros del Parlamento, donde expresó su preocupación por el aumento de la tensión y la violencia relacionada con la inmigración. Las autoridades están investigando los incidentes y han prometido llevar a los responsables ante la justicia. Se enfatizó la necesidad de mantener el orden público y proteger a los agentes del orden mientras gestionan situaciones complejas relacionadas con la inmigración en Portsmouth.