El Papa Leo XIV ha llegado a las Islas Canarias tras su visita a Barcelona, donde el foco principal de su viaje es la situación migratoria, un tema que divide a la política española. Durante su visita a Tenerife y Gran Canaria, se esperan cerca de cien mil personas en dos misas al aire libre. Un momento clave será su visita al muelle de Arguineguin, conocido como “el muelle de la vergüenza” debido a las precarias condiciones en las que miles de migrantes estuvieron retenidos durante la pandemia. El obispo José Mazuelos Pérez espera que la visita del Papa transforme este lugar en un “muelle de esperanza”. El pontífice aboga por la acogida e integración de los migrantes, condenando la xenofobia y la explotación. Reconoce el derecho de los estados a proteger sus fronteras, pero insiste en que no deben arrebatar la esperanza de una vida mejor a quienes huyen de la guerra o buscan refugio.