El Papa León XIV celebró el Ángelus del 15 de agosto en Castel Gandolfo, su residencia de verano, tras un periodo de descanso. La celebración coincidió con la solemnidad de la Asunción de María. Durante la misa en la parroquia de san Tommaso da Villanova, el Pontífice reflexionó sobre la belleza femenina y su relación con el paso del tiempo. El Papa destacó cómo la imagen idealizada de la belleza en el arte contrasta con los efectos del tiempo en el cuerpo humano. Sin embargo, enfatizó que la verdadera belleza trasciende la fugacidad temporal. El mensaje central fue que la belleza, en su esencia, no debe temer al tiempo. Prevost regresó a los Castelli Romani para esta importante ceremonia religiosa.

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