Durante su visita a Tenerife, el Papa Leon XIV abordó la crítica situación de los migrantes que llegan a las Islas Canarias. El pontífice lanzó un fuerte llamado a la conversión, instando a detener la explotación de quienes lucran con la crisis migratoria. Según sus palabras, el sufrimiento de los migrantes es un clamor que exige una respuesta divina y humana. El Papa enfatizó la necesidad de garantizar una protección decidida para estas personas vulnerables. Asimismo, promovió la integración social y la evangelización de los recién llegados. Todo ello debe realizarse bajo el espíritu de lo que definió como una "vocación a la hospitalidad". Su mensaje subraya la urgencia de priorizar la dignidad humana sobre el beneficio económico.