El Papa Francisco realizó una visita a las Islas Canarias, España, donde presidió una ceremonia en memoria de los migrantes que han perdido la vida en el mar. Durante la liturgia, el pontífice bendijo una cruz elaborada con madera de una piraña, embarcación utilizada por los migrantes para cruzar el Mediterráneo. El gesto simboliza el respeto y la cercanía de la Iglesia Católica hacia las personas que arriesgan sus vidas en busca de un futuro mejor. Francisco denunció la presencia de "monstruos" como las mafias y los traficantes de personas que explotan la desesperación de los migrantes. Subrayó la necesidad de una respuesta humanitaria y de políticas migratorias más justas y seguras. La visita del Papa busca visibilizar la crisis migratoria y promover la solidaridad con los más vulnerables. Se estima que miles de migrantes han muerto en las rutas marítimas hacia Europa.