El Papa Francisco consagró la torre más alta de la Sagrada Familia en Barcelona, España, el 10 de noviembre. Durante la ceremonia, el pontífice rindió homenaje al arquitecto Antoni Gaudí, conocido como el "arquitecto de Dios", y a su obra maestra inacabada. El Papa enfatizó la importancia de la unidad y la esperanza, destacando la Sagrada Familia como un símbolo de fe y perseverancia. Además, el líder católico aprovechó la ocasión para expresar su firme oposición a la guerra, afirmando que fomentar conflictos es inaceptable. Su discurso hizo hincapié en la necesidad de construir puentes y promover la paz en un mundo marcado por la violencia. La consagración marca un hito significativo en la construcción de la basílica, que ha durado más de un siglo.