El Papa Francisco realizó un enérgico llamamiento a los líderes mundiales durante una visita al puerto de Arguineguin en Gran Canaria, España. El pontífice instó a tratar a los migrantes con dignidad, recordando que son personas con historias, familias y sueños. Subrayó que no deben ser reducidos a simples números o expedientes. Su mensaje se produjo en un contexto de creciente preocupación por las muertes de migrantes que intentan llegar a Europa. El Papa calificó implícitamente la situación actual como una "vergüenza", advirtiendo que la historia juzgará a aquellos líderes que ignoran el sufrimiento de los migrantes. La visita busca visibilizar la crisis migratoria y promover una respuesta más humana y solidaria.