El Papa Francisco experimentó un retraso en su regreso a Roma tras una visita de una semana a España, debido a una avería en el avión de la aerolínea Iberia que debía transportarlo. La aeronave presentó fallas técnicas que impidieron su despegue el viernes. Ante esta situación, el rey Felipe VI de España ofreció su avión privado, un Falcon, para facilitar el viaje del Pontífice. El Papa despegó desde el aeropuerto de Santa Cruz de Tenerife en las Islas Canarias, con más de tres horas de retraso respecto a lo previsto. Iberia informó que tras el descenso del Papa, los pilotos no pudieron reiniciar los motores y un primer intento de reparación fue infructuoso. El personal vaticano y los periodistas que no pudieron ser acomodados en el avión real fueron trasladados en un vuelo adicional desde Madrid. Este incidente marca la primera vez en décadas que un avión papal se avería y requiere un cambio de aeronave, recordando situaciones similares en 1986 y 1988 con los Papas Juan Pablo II.