El Papa León XIV se pronunció en contra de las políticas de expulsión de inmigrantes, calificándolas como una respuesta poco cristiana. Sus declaraciones se producen tras una jornada de manifestaciones en Europa, tanto a favor como en contra de la inmigración. El pontífice criticó a aquellos que buscan "lavarse las manos" del problema migratorio, sugiriendo una falta de compromiso con la responsabilidad compartida. Enfatizó que la expulsión de personas no representa una solución acorde con los valores cristianos. El Papa no ofreció alternativas específicas, pero sí instó a una respuesta más humana y solidaria. Sus comentarios buscan influir en el debate público sobre la inmigración, que se intensifica en varios países europeos. La postura del Vaticano aboga por la acogida y la integración, en lugar de la exclusión y el rechazo.
