El Papa Francisco bendijo la aguja más alta de la Sagrada Familia en Barcelona, marcando la finalización de una fase crucial en la construcción de la basílica. Durante la ceremonia, el pontífice destacó el valor del arte y la belleza como herramientas de evangelización. Describió la Sagrada Familia como un "faro" para la Iglesia y una "catequesis de piedras", enfatizando su capacidad para transmitir el mensaje religioso. La basílica, obra maestra de Antoni Gaudí, ha estado en construcción durante más de un siglo y su culminación representa un hito histórico y arquitectónico. La bendición atrajo a miles de fieles y turistas. El Papa resaltó la importancia de la fe y la esperanza que la Sagrada Familia inspira en quienes la contemplan.