Hilary González, de 19 años, hija del preso político venezolano Moisés Daniel González, falleció repentinamente debido a un problema cardiovascular. La noticia ha generado una ola de consternación y exigencias a las autoridades del régimen. La activista de derechos humanos, Tamara Suju, ha solicitado formalmente un permiso humanitario para que González pueda asistir al funeral de su hija. Actualmente, González permanece detenido, y la oposición y organizaciones de derechos humanos denuncian las difíciles condiciones de su encarcelamiento. Se busca que las autoridades demuestren sensibilidad ante esta tragedia familiar. La familia y defensores de González insisten en que su presencia en el sepelio es un derecho humano básico. La situación ha puesto de manifiesto nuevamente las preocupaciones sobre el trato a los presos políticos en Venezuela.

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