Un reconocido abusador de menores, Bill Kenneally, tuvo un papel destacado y prolongado en la campaña y apoyo a la prominente familia política Kenneally en Irlanda. Durante años, Kenneally participó activamente en actividades de campaña, incluyendo el reparto de propaganda y el conteo de votos como “tallyman”. Revelaciones recientes indican que incluso se le ofreció la posibilidad de postularse para el cargo de alcalde local. Esta conexión plantea serias interrogantes sobre el conocimiento y la posible complicidad de la dinastía política con un individuo condenado por delitos graves. La información ha generado indignación y llamados a una investigación exhaustiva sobre la naturaleza y el alcance de la relación entre Kenneally y los Kenneally. El caso reaviva el debate sobre la necesidad de una mayor diligencia debida en la selección de candidatos y colaboradores políticos. La familia Kenneally aún no ha emitido una declaración oficial al respecto.