Un joven ucraniano de 18 años fue detenido en Polonia por la Agencia de Seguridad Interna, acusado de incitar conflictos entre Polonia y Ucrania. La detención se realizó bajo sospecha de actuar por encargo de los servicios de inteligencia rusos. Según el portavoz del ministro coordinador de los servicios especiales, Jacek Dobrzyński, el individuo colocó inscripciones en edificios y monumentos conmemorativos que glorificaban a la UPA (Ejército Insurgente Ucraniano) y a Stepan Bandera, figura histórica y nacionalista ucraniano. Estas acciones buscaban deliberadamente exacerbar las tensiones entre ambos países. La investigación apunta a una campaña de desinformación orquestada por Rusia. Se están analizando los motivos y el alcance total de su colaboración con los servicios rusos. Este caso representa una amenaza a la seguridad nacional de Polonia y a la estabilidad regional.