El veto del subsecretario de Estado polaco, Bartosz Nawrocki, ha resultado en la revocación del derecho a ejercer la medicina a 441 médicos, en su mayoría ucranianos. La decisión pone en riesgo el futuro laboral de casi 3,335 profesionales de la salud que podrían enfrentar la misma situación. El Consejo Médico Supremo había presionado por esta medida, según informa el periódico Rzeczpospolita. La polémica radica en la eliminación de una prórroga de un año que permitía a estos médicos continuar practicando mientras completaban los requisitos lingüísticos. Esta revocación genera preocupación sobre el impacto en la atención médica, especialmente considerando el contexto de la guerra en Ucrania y la afluencia de refugiados. Las autoridades justifican la medida argumentando la necesidad de garantizar el dominio del idioma polaco para una correcta atención al paciente. Se espera que la decisión genere debate y posibles acciones legales por parte de los afectados.