El político polaco Łukasz Mejza se encuentra en el centro de la controversia tras invitar a un conocido 'patostreamer' (creador de contenido de baja calidad y a menudo controvertido) al Parlamento durante el debate sobre la prohibición de este tipo de transmisiones. La invitación ha generado una fuerte reacción en redes sociales, donde usuarios han recordado declaraciones previas de Mejza, de hace tres años, en las que expresaba una opinión desfavorable sobre Daniel Zwierzyński, el 'patostreamer' invitado. Estas declaraciones contrastan con la reciente invitación, alimentando acusaciones de hipocresía. La polémica se centra en la legitimidad de dar voz a figuras asociadas a contenido considerado perjudicial en el contexto de una ley que busca precisamente regularlo. El incidente ha reabierto el debate sobre la ética y la coherencia política en relación con el fenómeno del 'patostreaming' en Polonia. La situación plantea interrogantes sobre las motivaciones detrás de la invitación y su posible impacto en la legislación propuesta.