Las ciudades polacas se muestran poco preparadas para enfrentar las crecientes olas de calor y otros fenómenos climáticos extremos como sequías e inundaciones. Los gobiernos locales no están abordando adecuadamente la necesidad de adaptar las áreas urbanas a estas condiciones cambiantes. Existe una falta de inversión en medidas de adaptación y, en algunos casos, una tendencia a continuar con prácticas que agravan la situación, como la venta de espacios verdes para la construcción. Esta falta de preparación aumenta la vulnerabilidad de la población y la infraestructura urbana. La situación plantea serias preocupaciones sobre la sostenibilidad y la resiliencia de las ciudades polacas frente al cambio climático. Se requiere una acción urgente para implementar estrategias de adaptación efectivas y proteger a los ciudadanos.