El movimiento del fútbol sueco ha expresado fuertes críticas hacia la policía tras la clasificación de tres grupos de aficionados como redes criminales. Ante esta reacción, las autoridades han admitido que hubo errores en la comunicación y han manifestado su intención de corregir la imagen proyectada. Jens Ahlstrand, jefe de la unidad de inteligencia policial, explicó que el objetivo es precisar la naturaleza de estas organizaciones. No obstante, Ahlstrand advirtió que se observa un incremento en el número de individuos vinculados a redes delictivas en las gradas. La policía busca diferenciar entre los grupos de soporte en general y los criminales específicos que operan en ellos. Esta aclaración intenta mitigar la tensión entre los aficionados y las fuerzas de seguridad. El caso subraya la creciente preocupación por la infiltración del crimen organizado en el deporte.
