La policía Metropolitana de Londres y la Policía de Transporte Británica están instando a posibles víctimas adicionales a presentarse, creyendo que el agresor sexual convicto podría haber cometido más delitos. Esta solicitud se produce en medio de crecientes críticas hacia los investigadores por lo que se describe como una "letanía de fallos" en el caso. Las autoridades admiten que el individuo es un depredador sexual en serie y buscan determinar el alcance total de sus crímenes. La investigación se centra ahora en identificar y apoyar a cualquier persona que pueda haber sido víctima de sus agresiones. Las deficiencias en la respuesta policial inicial están siendo examinadas rigurosamente para evitar que incidentes similares ocurran en el futuro. Se busca garantizar que las víctimas reciban el apoyo necesario y que se haga justicia.