Una niña australiana de nueve años, Hania Ahmed, falleció durante un incidente a tiros protagonizado por la policía de Punjab, Pakistán. La familia de la niña, de visita en el país, se vio involucrada en un intento de robo y trató de escapar. Agentes de la unidad de control del crimen abrieron fuego contra el vehículo familiar, resultando en la muerte de Hania y heridas a su padre y hermano. Las autoridades policiales han reconocido un posible "error de evaluación" en la respuesta al incidente. La investigación se centra en determinar las circunstancias exactas del tiroteo y la justificación del uso de fuerza letal. El caso ha generado conmoción y preguntas sobre los protocolos de actuación policial en situaciones de persecución. Se espera una investigación exhaustiva para esclarecer los hechos y determinar responsabilidades.
