Cerca de cien contramanifestantes se congregaron frente al local donde el partido Norgesdemokratene celebraba una conferencia en el centro de Oslo. La policía intervino para controlar la situación cuando algunos participantes no acataron las indicaciones sobre dónde permanecer. Según fuentes policiales, la contramanifestación transcurrió en general de forma pacífica, aunque se realizaron detenciones y expulsiones. El operativo policial se desplegó en previsión de posibles altercados, ya que el colectivo Antirasistisk Fellesskap había anunciado previamente una protesta. Las autoridades no han revelado la duración prevista de la conferencia de Norgesdemokratene, un partido considerado de extrema derecha. La intervención policial se centró en mantener el orden y garantizar la seguridad durante el evento y la contramanifestación. Se priorizó la gestión de la situación para evitar enfrentamientos entre ambos grupos.
